viernes, 11 de junio de 2010

Michael Lucas: un 'pornostar' muy homosexual y sionista

por SAL EMERGUI desde Tel Aviv

"Los israelíes son sexuales, sensuales y exóticos. Son una mezcla de orígenes y gentes procedentes de más de 90 países de todo el mundo. Me gustaría enseñar la diversidad de los hombres israelíes. Son fuertes, saben cuidarse y proteger a su país". Cuando Michael Lucas dice "enseñar la diversidad", se refiere quizás a "desnudarles". Esta estrella internacional del porno homosexual ha llegado a Israel por dos motivos. Como artista, para hacer películas gay en Tierra Santa. Como judío y sionista, para vivir en lo que llama "la nación de mi corazón".

Michael Lucas -una leyenda en su campo- abandona el glamour y fans de Nueva York para iniciar su aventura en Israel. "Soy judío y nací en Rusia con el nombre de Andrei Treivas. Hace más de una década emigré a Estados Unidos y ahora mi objetivo es vivir en Israel", comenta Lucas, de 37 años, actor y productor de su propia compañía, Lucas Entertainment.

Antes de pisar estas tierras, confesó en Internet: "El hecho de irme a Israel me está provocando enemigos en Estados Unidos. Recibo muchas amenazas de muerte e insultos. Pero es mi herencia, el hogar donde vivieron mis antepasados hace miles de años. Es el lugar donde los judíos podemos por fin defendernos de ataques de antisemitismo, racismo y xenofobia".

Asegura que el sueño sionista empezó a engendrarse en su cultivado cuerpo cuando fue víctima del antisemitismo en su Rusia natal. Desde hace unos días, se encuentra en Israel y su primera parada -nunca mejor dicho- ha sido la 'Pride Parade de Eilat', (al sur del país), un popular desfile homosexual donde se encontró con uno de sus ídolos: la cantante Dana International (de niño, Yaron Cohen), famosa por ganar Eurovisión en el 98.

Lucas participó en todos los eventos sociales públicos y no tan públicos en Eilat, siempre en compañía de un cámara que no perdió detalle de sus amigos y fiestas. En su blog llamado 'Men of Israel' describe todas sus experiencias y sueños, desplegando las imágenes de sus nuevos héroes israelíes. "Cuanta menos ropa tengan, mejor", es uno de los parámetros de su portal.


Se declara muy homosexual y muy sionista: "Uno de mis objetivos es enseñar al mundo que en Israel hay una bonita y gran comunidad gay, que es una sociedad abierta, liberal y democrática donde los homosexuales pueden disfrutar de todas las libertades del mundo occidental".

Pero Lucas sabe que es un país de contrastes en el que al margen de una activa comunidad gay, hay por ejemplo diputados ultraortodoxos que consideran la homosexualidad como "una enfermedad curable" y donde no es nada natural ver a dos hombres paseando por la calle cogidos de la mano. Es más habitual verlos discutiendo. Un país donde la religión tiene un papel fundamental.

Como era previsible, el destino de Lucas es la ciudad más liberal, Tel Aviv, que en los últimos tiempos se ha convertido en una atractiva escala del turismo internacional gay. Llega a pocos días de que centenares de homosexuales europeos participen junto a los israelíes en el desfile del Orgullo Gay que invadirá las calles de Tel Aviv. Lucas estará allí para firmar autógrafos y cazar nuevos talentos. Revela que busca "potencial y buena actitud. No todo es "un bonito cuerpo o poderosos atributos".

Para muchos, Lucas es solo un miembro más de la diáspora judía, comprometido con Israel. La revista 'Time Out Tel Aviv', sin embargo, le tiene reservado otra definición: “El polvo sionista”.

Su peregrinación -menos espiritual que la reciente del Papa Benedicto XVI- puede servir de inspiración para otros. Este verano, estará a la venta su película con las maniobras de los chicos israelíes. Y por primera vez en hebreo aunque en este tipo de obras, el idioma es lo de menos.

lunes, 7 de junio de 2010

Primer Congreso Mundial sobre Identidad de Género y Derechos Humanos,

Agencias- 07 de junio de 2010

Más de 700 activistas transexuales pertenecientes a un centenar de colectivos de 60 países participaron en el I Congreso Mundial sobre Identidad de Género y Derechos Humanos, que se celebró del 4 al 6 de junio en la Facultad de Derecho de la Universidad de Barcelona (España).

Es la primera ocasión en la que se celebra dicha cumbre internacional y esta vez ha sido organizada a partir de una idea de la ONG Human Rights Watch, comunica la agencia EFE.

Los ministerios de Igualdad y Asuntos Exteriores de España, Francia, Reino Unido, Países Bajos y Noruega también han tomado parte en este encuentro mundial que tiene por objetivo “reunir y dar voz a un colectivo escasamente representado en la sociedad”, que desea reivindicar abiertamente sus derechos y denunciar la discriminación y violencia a la que se enfrentan.

Los participantes pidieron “que los derechos humanos deban ser iguales para todos, independientemente de la identidad de género de las personas”.

Otra de los resultados positivos de esta Conferencia Internacional fue la adopción de la 'Declaración de Barcelona', documento de base con las demandas del colectivo dirigido a todos los estados, organizaciones internacionales, asociaciones y organizaciones no gubernamentales sobre la aplicación efectiva y universal de los derechos humanos independientemente de la identidad y expresión de género.

Manifestación Pública

El sábado, unas 200 personas participaron en una manifestación contra la "patologización" de la transexualidad.

La activista transexual y miembro de la Red Internacional por la despatologización de la transexualidad, Juana Ramos, ha recordado: "con la Ley de Identidad de Género dimos un gran paso adelante, pero todavía se nos discrimina a la hora de acceder al empleo y también para acceder a la vivienda".

La manifestación formaba parte de la campaña para que la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Asociación Americana de Psiquiatría (APA) dejen de considerar la transexualidad como una enfermedad.

Asimismo, exigen al gobierno español la eliminación del diagnóstico de "disforia de género" y la medicalización como requisitos para acceder al cambio de nombre y mención de sexo legal, regulado en la ley de identidad de género aprobada en 2007.

Marguerite Yourcenar y la homosexualidad a través de la literatura

Editado por Jorge Alberto Chávez Reyes

La escritora Marguerite Yourcenar, nacida hace 107 años, el 8 de junio de 1903, es considerada una de las figuras más destacadas de la literatura del siglo XX, y fue una mujer que mostró su orientación homosexual a través de la literatura.

La poeta, novelista, dramaturga y traductora francesa, nacida en Bruselas, es reconocida por obras como "Memorias de Adriano", "Como el agua que fluye", "El tiempo, gran escultor" y "Peregrina y extranjera", entre otras. Su vigencia literaria sigue siendo de plena actualidad.

La literatura de Yourcenar se caracteriza por su conocimiento de las civilizaciones antiguas y de la historia, y su afán por comprender las motivaciones humanas.

Sus numerosas obras abarcaron casi todos los géneros mostrando una predilección especial por la cultura clásica y la lírica griega antigua y contemporánea. Fue dueña de una amplia y variada cultura gracias a los numerosos viajes que realizó.

Marguerite fue concebida en el seno de una familia de padre francés y madre belga, quien días después del alumbramiento falleció a consecuencia de una fiebre puerperal.

Así, Marguerite Antoinette Jeanne Marie Ghislaine de Crayencour, su nombre completo, quien en 1947 cambió a Marguerite Yourcenar, vivió una vida cosmopolita al lado de su padre, con el que pasó su infancia en Francia y por quien fue instruida, pues no asistió a la escuela.

Al estallar la Primera Guerra Mundial, la pequeña, acompañada por su padre, Michel de Crayencour, emigró a Inglaterra, donde a los 11 años inició sus estudios de las lenguas inglesa, latina y griega, por lo que por sus propios medios comenzó a leer a los poetas italianos en su idioma original.

En 1921, cuando contaba con 18 años de edad, escribió su primer volumen de poemas, "El jardín de las quimeras", en el que puso de manifiesto su refinamiento como escritora y reinterpretó los mitos griegos con el fin de adaptarlos al mundo moderno.

Un año más tarde publicó "Los dioses no han muerto" y ante el advenimiento de Benito Mussolini y del fascismo, Yourcenar denunció este hecho en su libro "El denario del sueño", convirtiéndose en la primera escritora europea que lo hiciera.

Por esa época realizó numerosos viajes a Suiza, Yugoslavia, Grecia, Turquía y Estados Unidos.
En 1929 escribió su primera novela: "Alexis o el tratado del inútil combate", en la que relata las opiniones de un artista que intenta dedicarse a su obra, pero tropieza con la oposición de su familia.

Luego de muchos viajes, en 1937 conoció a la traductora norteamericana Grace Frick, con quien entabló una relación que duró casi 42 años, hasta la muerte de Grace, en 1979.

Entre los personajes de sus obras destacan los hombres homosexuales y, en general, todos aquellos que deben reprimir sus pasiones por la presión de la sociedad. Marguerite nunca habló de su orientación sexual ni tampoco la negó. Era vegetariana convencida y frecuentemente reivindicaba el derecho de los animales a un trato digno.

Tras el estallido de la Segunda Guerra Mundial, en 1939 Yourcenar dejó para siempre Europa y se trasladó a Estados Unidos. En 1947 adoptó la nacionalidad estadounidense, aunque todas sus obras fueron escritas en francés. En Norteamerica dio clases de Literatura Comparada en el Sarah Lawrence College y obtuvo por unanimidad el premio Fémina en 1968 por "Opus Nigrum".

Instalada en la isla de Mount Desert, en Maine, continuó con su trabajo literario."Memorias de Adriano", publicada en 1951, fue la novela que hizo que Marguerite Yourcenar fuera reconocida no sólo por una elite, ya que con el éxito repentino de la obra llegó un reconocimiento más amplio para la escritora.

En 1971 publicó "Teatro", que incluyó su obra como dramaturga en dos volúmenes. Ese año ingresó en la Academia Real Belga de Lengua y Literatura.

También escribió biografías como "Mishima o la visión del vacío" (1981) y ofreció una serie de entrevistas sobre su vida y su obra, publicadas bajo el título de "Les Yeux ouverts: entretiens avec Matthieu Galey" en 1980. Ese mismo año ingresó a la Academia Francesa de la Lengua, con lo que se convirtió en la primera mujer en ser admitida en esa institución gala.

Durante los años últimos años de su vida Yourcenar siguió viajando acompañada de Jerry Wilson, un joven americano de 30 años, sin embargo, cuando él murió, víctima del Sida, en 1985 a ella no le quedaron ya fuerzas para continuar sola mucho tiempo.

Luego de cancelar un viaje a Nepal, previsto para el invierno de 1987, Marguerite Yourcenar falleció el 17 de diciembre del mismo año en el hospital de Bar Harbor, cerca de Petite Plaisance, su residencia refugio en la isla de Mount Desert.


Basado en un arículo de: http://enelshow.com/news/2010/06/07/28757

miércoles, 2 de junio de 2010

Conoce los 10 mejores hostales gay friendly en el mundo,

Con el Día Internacional del Orgullo Gay a la vuelta de la esquina, muchas grandes ciudades en diferentes partes del mundo se preparan para recibir a una gran oleada de personas con ganas de pasarlo bien y reivindicar y celebrar sus derechos. Ciudades como Madrid, Londres, Ámsterdam, Barcelona o San Francisco se vestirán de fiesta y se llenarán de color a finales de este mes de junio y principios de julio.

Hace un par de meses, una pareja fue rechazada en un hostal en Cookham (Inglaterra) debido a su homosexualidad y, aunque esperemos éste sea un incidente aislado, es cierto que desgraciadamente no todo el mundo parece aceptar un hecho tan natural y humano.

Así pues, para promover el turismo gay ahora que se acerca el 28 de junio, HostelBookers (proveedor online de alojamiento económico) ofrece una selección de sus mejores hostales gay y gay friendly en grandes ciudades del mundo.

En Madrid, por ejemplo, destacan el Gay Hostel Puerta del Sol y el Hostal Gay Pizarro. Ambos hostales son céntricos (están situados en la Puerta del Sol y Chueca, respectivamente) y ofrecen todas las comodidades y los servicios necesarios para disfrutar de una estancia cómoda y agradable, ideal para asistir al Orgullo Gay 2010. Los interesados en visitar Barcelona para el Pride Barcelona ’10 pueden alojarse en Barcelona Rooms, un hostal ubicado en un edificio modernista en el centro de l’Eixample.

Otras ciudades importantes en las que se celebra el Día del Orgullo Gay y en las que la música, el color y el buen ambiente invaden las calles son San Francisco, Londres o Berlín. En estas tres ciudades se puede encontrar alojamiento gay en el Elements Hostel, el London House Gay Hostel y el Gay Hostel, respectivamente. En Estados Unidos también encontramos The Gay Youth Hostel en Los Angeles y Chelsea Inn en Nueva York, mientras que en Europa destacan, además de los mencionados, Eurostars Roma Congress en Roma y Victoria Gay Hostel también en Londres.

Evidentemente, las personas interesadas en encontrar alojamiento en un hostal gay pueden hacerlo todo el año ya que los establecimientos mencionados no son exclusivos para las celebraciones del Gay Pride.
De todos modos, es importante recordar que en la actualidad, por suerte, la gran mayoría de hostales son gay friendly y por eso dan la bienvenida a todos los huéspedes, independientemente de su orientación sexual.

sábado, 22 de mayo de 2010

En torno al bullyng homofobico : ¿Una educación libre?

por Oscar Samanamud León


“Artículo 2°.- Toda persona tiene derecho: A la igualdad ante la ley. Nadie debe ser discriminado por motivo de origen, raza, sexo, idioma, religión, opinión, condición económica o de cualquiera otra índole”.

Este enunciado está contemplado en la Constitución Política del Perú, sin embargo en la práctica no siempre se cumple. Tal vez, que distinta hubiese sido mi vida de conocer bien mis derechos en la época escolar.

Mis papás optaron por inscribirme en el colegio en el que habían estudiado los hombres de la familia (tíos, primos, abuelo), colegio Marista, que para la época (finales de los 80) era el mejor colegio de Huacho.

De pequeño fui un chico gordito, callado, muy tímido, tenía un amigo con el que andaba de un lado al otro. Poco a poco mi círculo de amigos “creció”, de tener un amigo, ahora éramos cinco, que ni bien tocaba el timbre del recreo, nos juntábamos y nos sentábamos a conversar sobre las clases, sobre algún dibujo animado o simplemente comer. Así de simple y tranquila era nuestra vida en esas épocas.

Cuando entramos a secundaria las cosas cambiaron, 1994 fue un año que no olvidaremos. Ingresamos a segundo año de secundaria, y aires de cambio se avizoraban en el colegio, siempre eran curas italianos los que se encargaban del colegio (Director, subdirector, profesores de religión, música, literatura). Ése año, se presentó una nueva directiva, todo pasaba a manos españolas, quienes impusieron un nuevo ritmo en el nivel de enseñanza, dieron de baja a muchos profesores “antiguos” dando cabida a sangre nueva.

Entre esta ola de españoles “innovadores” llegó el Hno. Félix Saeta y Gutiérrez, flamante subdirector académico, un hombre desaliñado, de frente amplia, regordete, de barba y lentes, quien no conforme con estar en su escritorio, se dedicaba a dictar clases de Razonamiento Verbal a nivel secundario.

Este personaje sin querer marcó mi vida, la vida de mis amigos, y estoy seguro que de algunas personas más.

Para esa época, mis amigos y yo éramos de un rendimiento regular bastante aceptable, nunca tuvimos problemas por conducta conflictiva o faltas continuas, disfrutábamos del deporte (voley, natación, básquet) al aire libre y si bien es cierto, andábamos juntos de un lado a otro, no le ocasionábamos mal a nadie. Sin embargo, Saeta se encargó de hacernos un seguimiento digno de la KGB, indagó con compañeros de clase, preguntó a profesores y según su “diagnóstico” nuestras actitudes no correspondían a las de un “hombre”.

Recuerdo claramente que una mañana de invierno entró al salón y delante del profesor de turno, y de todo el salón, nos pidió a los cinco que nos pusiéramos de pie y dio la orden de que no podíamos estar juntos dentro del colegio, ni fuera de él, y exigió a nuestros compañeros que le avisaran si es que nos veían juntos. Hubo un silencio sepulcral en el aula en ese momento, nadie dijo nada, y nosotros totalmente avergonzados, rojos, pidiendo que tocara el timbre de salida para desaparecer, con miedo y con una extraña sensación de culpabilidad, pero sin saber bien porque.

Unos días después me llamó a su despacho para hacerme un interrogatorio intimidante, absurdo y vergonzoso. Cosas cómo si me vestía de mujer, o si me gustaban los hombres, si me masturbaba con frecuencia o si mi papá conversaba conmigo o si era muy apegado a mamá fueron las cosas mas saltantes que recuerdo. Al salir de su despacho, temblaba, porque al final me dijo algo así como que el sabía el número de casa y que si mi actitud no mejoraba, se vería forzado a hablar con ellos. Que sensación tan terrible.

Por una semanas, entre los cinco ni nos dirigíamos la palabra. En el salón, nos mirábamos de lejos, teníamos mucho miedo a Saeta, inclusive sentíamos cierto temor de nuestros compañeros de aula, quienes por cierto se convirtieron en sus informantes y fue peor porque gracias a esa “prohibición”, algunos empezaron a molestarnos e inventar historias absurdas sobre nosotros y nuestro comportamiento.

Así anduvimos un par de meses, pero poco a poco nos dimos cuenta que no teníamos de que tener miedo, porque en el fondo no le hacíamos daño a nadie, cumplíamos con nuestras tareas, no llegábamos tarde ni faltábamos a clases y nuestras notas eran bastante aceptables. Así que, primero fueron las llamadas, de ahí las salidas y para finales de 1994 de nuevo nos reuníamos a la hora del recreo para conversar y matarnos de risa, pero esta vez, con la frente en alto y siempre mirando a Saeta, quien por cierto, ya no volvió a recriminarnos nada, pero su fastidio e incomodidad eran bastante notorios.

Cuando regresamos al colegio en el 95, sólo éramos tres ahora, dos se retiraron del colegio. Recuerdo que llegamos con algo de temor el primer día. Pero nuestra emoción fue muy grande al enterarnos que el Hno. Félix Saeta y Gutiérrez se había ido, la congregación decidió cambiarlo.

Ahora bien, el colegio como espacio de socialización, influye en el desarrollo integral de los y las adolescentes, y los maestros son los llamados a lograr una intervención positiva en la construcción de su sexualidad y afianzamiento de su identidad. Sin embargo la discriminación por orientación sexual en los colegios se refleja en el rechazo, en la burla y la violencia. Lamentablemente, el colegio de por si es un organismo “hetero”. Es por eso que cuando los y las adolescentes son identificados públicamente como gays o lesbianas o simplemente como “diferentes”, esa identificación arrastra una carga negativa para ellos.

Según el artículo 9 inciso A de la Ley General de Educación, uno de los fines de la educación peruana es formar personas capaces de lograr su realización ética, intelectual, artística, cultural, afectiva, física, espiritual, y religiosa, promoviendo la formación y consolidación de su identidad, autoestima y su integración adecuada y crítica a la sociedad.

Es por eso que la educación libre de discriminación es necesaria para contribuir al desarrollo de nuestro país, resultaría interesante plantear un programa educativo basado en la no discriminación por orientación sexual e identidad de género, ya que contribuirá a la construcción de instituciones democráticas tolerantes y a la solución de conflictos sociales de manera coherente y bajo principios de igualdad y respeto.

martes, 18 de mayo de 2010

Los Condenados : En mi país mi sexualidad es un crímen

Ellos son homosexuales, nacieron y viven en Yemen, en Uganda, en Granada...países donde su sexualidad esta condenada por la ley. El periodista francés Philippe Castetbon los contactó a través de Internet, les piddió un auto-retrato y un texto personal, palabras de temor e ira

Aquí pueden verse algunas fotos tomadas del libro «Les condamnés» ( Los Condenados) , junto con los textos escritos por cada uno de los retratados y el texto de la ley que condena la homosexualidad en su país..
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domingo, 9 de mayo de 2010

¿Hay animales gay?

por JOHN MOOALLEM - © 2010 The New York Times Traducción de María Luisa Rodríguez Tapia (ElPais.com)


Todo empezó en una colonia de albatros de Hawai. Un estudio descubrió que muchas parejas estaban formadas por dos hembras. La sorpresa obliga a los biólogos a revisar muchos juicios ¿naturales? Ya hay documentada actividad homosexual en 450 especies.

El albatros Laysa es un ave marina con una envergadura de alrededor de dos metros y pico amarillo. Cada noviembre, una pequeña colonia se reúne en un lugar llamado Kaena Point, a los pies de una cadena volcánica que domina el Pacífico en la punta noroeste de Oahu, Hawai. Cada ave ha pasado los seis meses anteriores a solas, volando sobre el océano hasta Alaska, y ahora vuelve al criadero para reunirse con su pareja. Los albatros pueden vivir hasta 70 años y suelen emparejarse con la misma ave cada año durante toda su vida. Su índice de divorcios, como lo llaman los biólogos, es uno de los más bajos de todas las aves.

Cuando visité Kaena Point en otoño comenzaban a llegar las primeras aves. La colonia cuenta con unos 120 albatros que crían allí. Poco a poco, van llegando todos y buscan entre la multitud al otro albatros concreto con el que quieren volver a acoplarse.

Una vez juntas, las parejas copulan e incuban un solo huevo durante 65 días. Se turnan: un ave tiene que permanecer en el nido mientras la otra se va a pescar y a comer durante semanas enteras. Las parejas se arreglan mutuamente las plumas y exhiben unos elaborados rituales y comportamientos de apareamiento. "Como los humanos", me explica Marlene Zuk, una bióloga que ha visitado la colonia. "¿Todas esas cosas empalagosas que hacen las parejas, que dan náuseas a todos los demás menos a ellos dos? Las aves hacen lo mismo". Vi muchas parejas juntas, vientre contra vientre, arqueando los cuellos y las cabezas de tal manera que formaban un corazón. Hace unos años, en un discurso que pronunció en Oahu como primera dama estadounidense, Laura Bush elogió a los albatros por emparejarse de por vida.

Lindsay C. Young, una bióloga que estudia la colonia de Kaena Point, me dice: "Se suponía que eran símbolos de la monogamia: un macho y una hembra. Pero yo no estoy tan segura de que lo que estemos viendo sean macho y hembra".

Young se dedica a investigar los albatros de Oahu desde 2003; la colonia fue el tema de su tesis doctoral en la Universidad de Hawai, Manoa, que completó la primavera pasada. Durante el trabajo para su tesis, Young y una colega suya descubrieron, casi por casualidad, que la tercera parte de las parejas de Kaena Point estaban formadas, en realidad, por dos hembras, no un macho y una hembra. Los albatros Laysa son una de las innumerables especies en las que los dos sexos tienen un aspecto prácticamente idéntico. Resulta que muchas de las parejas de hembras, tanto en Kaena Point como en una colonia que la colega de Young estaba estudiando en Kauai, llevaban juntas -según los datos de los biólogos- cuatro, ocho, e incluso, diecinueve años. Las parejas de hembras incubaban huevos juntas, cuidaban a las crías y vivían, en general, como lo que se podría llamar parejas hetero.

Young nunca usaría la expresión "parejas heterosexuales". Y está categóricamente en contra de llamar a las demás aves "lesbianas". Para empezar, las parejas del mismo sexo parecen hacer todo lo que hacen las de machos y hembras, excepto copular, y Young no está muy segura de si eso las hace técnicamente lesbianas o no, ni se siente muy cómoda opinando sobre ello. Además, es una cuestión que para ella no tiene ninguna importancia, no tiene nada que ver con su investigación. "Lesbiana", dice, "es un término humano", y ella -una científica diligente y cuidadosa que empieza a labrarse un nombre en su campo- está empeñada en utilizar el lenguaje más aséptico posible y resistirse a cualquier atisbo de antropomorfismo.

Un descubrimiento como el de Young puede desorientar de forma apasionante a un biólogo y naturalista; siempre que se lo tome en serio, cosa que no ha solido ocurrir. Están documentadas hasta el momento diversas formas de actividad sexual entre miembros del mismo sexo en más de 450 especies de animales, desde el flamenco hasta el bisonte. Un koala hembra puede empujar a otra hembra contra un árbol para montarla. Y es sabido que los delfines macho del Amazonas se penetran unos a otros en sus orificios de aire. Pero en la mayoría de las especies, el sexo homosexual está documentado sólo de manera esporádica. Estas observaciones, cuando se incluían en los artículos científicos, solían añadirse como mera curiosidad, y no como materia legítima de investigación. Los biólogos suelen catalogar estos episodios como anécdotas aisladas en un elegante universo darwiniano en el que todas las facetas de la conducta de un animal están orientadas hacia la reproducción. Un primatólogo aventuró que el verdadero motivo por el que dos orangutanes macho se hacían felaciones mutuas era una cuestión de nutrición.

Sin embargo, en los últimos años, cada vez hay más biólogos que examinan con objetividad la sexualidad homosexual en animales y adoptan un enfoque verdaderamente científico. Para Young, la existencia de tantas parejas de albatros hembra suscitó una cadena de preguntas cada vez más complicadas. Una de las más delicadas, al parecer, fue cómo se supone que debe hablar un científico de estas cosas, dado lo dispuestos que hemos estado todos a tergiversar las vidas sexuales de los animales para convertirlas en alegorías de las nuestras. "Esta colonia contiene literalmente la mayor proporción de ¿No sé cuál es el término correcto?¿animales homosexuales? del mundo", dice Young. "Estoy segura de que a mucha gente le parecerá estupendo y a otra mucha quizá no".

Es una afirmación que se queda corta. Hace dos años, Young decidió escribir un breve artículo junto con otros dos colegas sobre las parejas de albatros hembra. "En el primer artículo tuvimos mucho cuidado de limitarnos a contar sencillamente lo que habíamos visto", explica. "Desde luego, es un tema delicado, con el que hay que tener precaución". Pero la revista que publicó el ensayo, Biology Letters, emitió un comunicado de prensa pocos días después de que el Tribunal Supremo de California legalizara el matrimonio gay. A las seis de la mañana del día siguiente, un periodista de Fox News llamó a Young. Se creó una avalancha de comentarios en los medios, que, según los casos, celebraban los hallazgos de Young como un claro llamamiento a la igualdad o los denigraban, con argumentos como que eran "un ejemplo estúpido de pura propaganda y ciencia selectiva" o "un esfuerzo para humanizar a los animales, rebajar a los seres humanos al nivel animal o promover unos intereses determinados". Muchos señalaron que los animales también violan o se comen a sus crías; ¿tenía que tolerar Estados Unidos que eso también se extendiera sólo porque era "natural"?

Una revista de Denver para padres homosexuales dio la bienvenida a las nuevas lectoras procedentes de "la amplia comunidad de albatros lesbianas que son madres". El senador conservador de Oklahoma Tom Coburn destacó el artículo de Young en su página web, bajo el titular Cómo se utiliza el dinero de sus impuestos, pese a que el estudio de las parejas de hembras no se había hecho con dinero del Estado. Stephen Colbert advirtió en su programa de Comedy Central de que las "albatresbianas" eran una amenaza para los valores familiares norteamericanos con su "agenda safo-aviar". Y un defensor de los derechos de los gays envió un correo electrónico a Young para pedirle que izara una bandera arco iris sobre cada nido de parejas de hembras con el fin de identificarlas y dar muestras de solidaridad.

Un albatros Laysa hembra sólo tiene capacidad física de poner un huevo al año; está hecho así. Sin embargo, ya desde 1919, los biólogos han encontrado de vez en cuando nidos de albatros y otras especies de aves similares con dos huevos en ellos, o con un segundo huevo justo fuera, como si se hubiera salido (es inevitable; no hay espacio suficiente en el nido para dos huevos y un albatros). Nunca habían obtenido una explicación irrefutable.

A principios de los años sesenta, un ornitólogo intentó resolver el misterio explicando que algunas de las aves debían de ser capaces de poner varios huevos. En 1968 hubo un avance real, cuando Harvey Fisher, decano del estudio de los albatros de mitad de siglo, informó sobre siete años de observaciones diarias en 3.440 nidos distintos del atolón de Midway, en medio del Pacífico. Fisher llegó a la conclusión de que "la presencia de dos huevos en un nido es señal de que dos hembras han usado el nido, aunque en distintos momentos". Estaba hablando de la "postura de huevos en nido ajeno", es decir, cuando una hembra inexperta, por ejemplo, pone su huevo por error en un nido que no es el suyo. A partir de entonces, estas nidadas excepcionales se explicaron siempre con ese argumento.

Zaun, que trabaja como bióloga para el Servicio de Pesca y Vida Silvestre de EE UU, empezó a estudiar una colonia de Laysas en Kauai 40 años después de que Fisher publicara su ensayo. Se dio cuenta de que algunos nidos contaban con dos huevos año tras año; el reparto de las nidadas mayores de lo normal no era aleatorio, como cabría esperar si la causa fuera sólo la puesta de huevos en nido ajeno. Por un golpe de intuición, a Zaun se le ocurrió recoger plumas de unas cuantas parejas de las que criaban en los nidos de dos huevos y se las envió a Lindsay Young, a quien pidió que extrajera el ADN de las plumas para determinar genéticamente el sexo de las aves. Cuando las pruebas mostraron que todas las aves eran hembras, Young pensó que se había equivocado. Así que volvió a recoger las plumas, con el mismo resultado. Entonces utilizó pruebas genéticas para determinar el sexo de todas las aves de Kaena Point. "Cuando no estaba del todo claro, o me preocupaba haber podido mezclar las muestras, regresaba allí y volvía a extraer sangre para empezar de nuevo", cuenta Young. Al final, hizo la identificación genética del sexo de las aves en su laboratorio cuatro veces, para estar segura. Descubrió que 39 de los 125 nidos de Kaena Point desde 2004 correspondían a parejas de hembras. La conclusión fue que algunas hembras encontraban la oportunidad de copular rápidamente con machos, pero luego incubaban sus huevos -y hacían todo lo demás que hace un albatros en la colonia- con otras hembras.

En los últimos tiempos, varias publicaciones le han pedido que revise de forma confidencial nuevos ensayos de colegas sobre otras especies, en los que se relatan descubrimientos similares. "No puedo decir qué especies", explica, "pero me da la impresión de que, en el próximo año, vamos a ver muchos más ejemplos de esto".

Puede sorprender que los científicos, a veces, no conozcan el verdadero sexo de los animales a los que dedican toda su carrera, que puedan caer en un engaño tipo Tootsie durante tanto tiempo. Pero es fácil olvidar el caos que intentan interpretar en la naturaleza. A menudo, los biólogos tienen que asignar un sexo a un animal observando lo que hace cuando se empareja. Cuando un albatros, o un jabalí, o un grillo, se alza y monta a otro parece claro cuál es el sexo de cada uno. Salvo cuando resulta que no es así.

"En general se sigue dando por supuesta la heterosexualidad", dice el biólogo Bruce Bagemihl. "Se considera que los individuos, las poblaciones y las especies son completamente heterosexuales mientras no se demuestre lo contrario". Aunque éste parezca un punto de partida razonable, Bagemihl dice que es un "sesgo heterosexual" y que ha constituido un obstáculo importante a la hora de comprender la diversidad de las acciones de los animales.

En 1999, Baghemihl publicó Biological exuberance, un libro que reunía un enorme volumen de investigaciones aisladas para demostrar que los prejuicios de los biólogos habían marginado la homosexualidad animal durante los últimos 150 años. Los comportamientos de cortejo entre dos animales del mismo sexo figuraban en la literatura especializada con términos como "falso cortejo" o "seudocortejo", o simplemente "práctica". Un científico interpretó las relaciones homosexuales entre avestruces como "una molestia" que "no cesa". Un hombre que estudiaba las mariposas azules en Marruecos en 1987 lamentó tener que describir "los escabrosos detalles de unos comportamientos morales cada vez más bajos y las espantosas escenas sexuales" que "ya aparecen con demasiada frecuencia" en los periódicos nacionales. Y un biólogo especialista en el carnero de las Rocosas contó en sus memorias: "Todavía me estremezco al recordar al viejo macho D montando una y otra vez al macho S".

"Lo que hizo el libro de Bagemihl", cuenta el primatólogo y psicólogo evolutivo canadiense Paul Vasey, "fue concienciar a la gente sobre el hecho de que esto ocurre en la naturaleza, entre animales. Y que se puede estudiar de forma seria y especializada". Pero estudiarlo en serio significa resolver un interrogante. En la base de la biología evolutiva, desde Darwin, está la idea de que todos los rasgos y comportamientos genéticos que otorgan ventaja a un animal -que le ayudan a tener muchas crías- permanecen en una especie, mientras que los que no sirven para eso desaparecen. Es decir, la evolución mejora poco a poco a cada animal con un solo objetivo: transmitir sus genes. El ornitólogo de Yale Richard Prum me dijo: "Nuestro campo se parece mucho a la economía: tenemos una teoría central, como la teoría del libre mercado, en la que está la mano invisible del mercado que crea orden y todos los productos adquieren exactamente el precio que valen. La homosexualidad es un caso difícil, porque parece infringir el principio fundamental, el de que todo el comportamiento sexual está orientado hacia la reproducción. La pregunta es: ¿por qué va a emprender nadie una actividad sexual que no es reproductiva?". Y mucho menos una actividad que parece claramente contraproducente. Además, si los animales que tienen los genes relacionados con esa conducta tienen menos probabilidades de reproducirse, ¿cómo se las han arreglado para no desaparecer?

Bajo este gran paraguas teórico, la mera existencia del comportamiento homosexual en los animales puede parecer una locura imposible de comprender. La dificultad de ese problema -más que cualquier homofobia implícita o explícita- puede ser la razón por la que, en el pasado, los biólogos han eludido el tema.

En los últimos 10 años, sin embargo, Paul Vasey y otros han empezado a desarrollar nuevas hipótesis basadas en la observación real y prolongada de distintos animales, descifrando las formas que han tenido de evolucionar determinadas conductas homosexuales y el papel que pueden haber desempeñado en la evolución de unas especies concretas. Están surgiendo nuevas ideas sobre cómo encajar esas conductas en el marco darwinista tradicional, incluida la de considerar que otorgan ventajas reproductivas indirectas. Por ejemplo, parece que los machos de la mosca del estiércol montan a otros machos para cansarlos y deshacerse de ellos porque son su competencia ante las hembras disponibles. Los investigadores opinan que los delfines mulares macho, cuando son jóvenes, quizá se montan unos a otros para establecer una relación de confianza y amistad.

Estas ideas, en general, pretenden explicar sólo unos comportamientos concretos en una especie determinada. "Los biólogos desean construir teorías unificadas para explicar todo lo que ven", dice Vasey. "Pero mi impresión es que el comportamiento homosexual no es un fenómeno uniforme. Aspirar a tener una teoría única que explique por qué sucede en todas esas especies puede ser una quimera". Es más; tal vez estamos juntando una gran variedad de conductas basándonos sólo en un parecido superficial. La bióloga de Stanford Joan Roughgarden me sugirió que pensase en que todos esos animales están haciendo "multitareas" con sus partes íntimas.

También es posible que algunos comportamientos homosexuales no ofrezcan una ventaja evolutiva convencional; pero tampoco dan al traste con todo lo que sabemos de biología. Por ejemplo, desde hace 15 años, Paul Vasey estudia los macacos japoneses, una especie formada por monos de 75 centímetros y cara rosada. Ha estudiado casi exclusivamente por qué las hembras se montan unas a otras durante la época de celo. Y ahora dice que conoce la respuesta: "No es funcional", asegura; "esa conducta no tiene ningún propósito visible, desde el punto de vista de la adaptación. Es una consecuencia derivada de otro comportamiento que sí lo tiene, y la fuerza de la evolución, sencillamente, nunca eliminó esa derivación del banco de genes".

La ventaja de estudiar los albatros Laysa es que, como han evolucionado sin depredadores naturales, no tienen ningún instinto de pelear ni salir huyendo; así, uno puede acercarse hasta el ave y agarrarla. Young y Marlene Zuk han solicitado una beca de 10 años de la National Science Foundation para seguir estudiando las parejas de albatros hembra. Una de las primeras preguntas que quieren contestar es cómo consiguen tener huevos fecundados. Normalmente, los albatros rechazan a los pájaros que no son sus parejas. Así que Young está tratando de averiguar si unos machos que llegan a las colonias antes que sus parejas montan por la fuerza a estas hembras o si ellas se prostituyen con los machos en busca de sexo. En temporada, vigila Kaena Point a diario, tratando de observar alguna de esas cópulas ilícitas. Éste era su tercer año allí y, hasta ahora, sólo había conseguido verlo dos veces.

La actividad homosexual se observa con frecuencia en poblaciones animales en las que escasea uno de los dos sexos, tanto en la naturaleza como, sobre todo, en los zoos. Algunos biólogos, desde una perspectiva antropomórfica, llaman a ese fenómeno "el efecto del prisionero". Eso es lo que sucede en Kaena Point: hay menos albatros macho que albatros hembra. Como hacen falta dos albatros para incubar un huevo, dado que se turnan en el nido, cuando una hembra no puede encontrar un macho (o, como dice Young, no puede encontrar "un macho suficientemente bueno") no tiene posibilidades de engendrar una cría y transmitir sus genes. Aparearse rápidamente con un macho que tenga otra pareja y juntarse después con otra hembra soltera para incubar el huevo es una forma de superar esa desventaja.

No obstante, juntarse con otra hembra plantea sus problemas: casi todas las hembras ponen un huevo en noviembre, tanto si está fecundado como si no, y los pequeños nidos en forma de cráter que construyen los albatros en la tierra no tienen sitio más que para un huevo y un ave. Así que Young está tratando de descubrir cómo decide una pareja de hembras cuál de sus dos huevos incubar y cuál arrojar fuera del nido; si es que son las aves las que lo deciden y no es que arrojan el huevo de forma accidental. Desde una perspectiva darwinista estricta, dice Young, "no compensa que un ave incube el huevo de otra, salvo si su pareja va a dejar que el año próximo sea el huevo de la primera el que se incube". Pero seguramente ninguna de las dos aves sabe si un huevo es suyo o de la otra, y mucho menos si está fecundado o no. Un albatros Laysa sólo sabe que tiene que sentarse sobre lo que tiene debajo. "Incuban lo que sea; tengo una foto de una incubando un balón de voleibol", dice Young.

Y éstos no eran más que preámbulos a más preguntas. Cuando el macho de una pareja se ve sustituido por otra hembra, todos los pasos del proceso normal y tradicional de cría de un polluelo parecen presentar, de pronto, un dilema nuevo. A la hora de la verdad, o las reglas que rigen la vida de los albatros están desmoronándose y las parejas lesbianas están poniendo en marcha una serie de conductas alternativas, regidas por otras normas, o la ciencia no ha entendido nunca del todo las reglas de comportamiento de los albatros. Y eso es lo importante para Young: lo que le fascina es la complejidad y aparente flexibilidad de la especie, el rompecabezas que crean las parejas de hembras en Kaena Point con su mera existencia. No está intentando explicar una conducta homosexual. Está intentando explicar el albatros. Y por eso le ha sorprendido tanto la reacción politizada del resto del mundo.

Muchos de quienes se pusieron en contacto con Young tras la publicación de su primer ensayo sobre los albatros suponían que era lesbiana. No lo es. Su marido, asesor biológico, fue uno de los autores del artículo, junto con Brenda Zaun (que tampoco es gay, por cierto). A Young le molestó la idea; no que la considerasen gay, sino que la creyeran una mala científica, porque esas personas parecían pensar que sus investigaciones estaban contaminadas por intereses personales.

Pocos meses después de visitar Kaena Point, dos pingüinos del zoo de San Francisco se convirtieron en el último caso de una tradición de parejas de pingüinos del mismo sexo en cautividad y ocuparon los titulares de todo el mundo. Después de seis años juntos -en los que las dos aves incluso adoptaron a un hijo llamado Chuck Norris-, los pingüinos se separaron cuando uno de ellos se fue con una hembra llamada Linda. El cuidador de los pingüinos en el zoo, Anthony Brown, me contó que había recibido airados mensajes de correo electrónico en los que le acusaban de separar a la pareja por motivos políticos. "En el zoo de San Francisco, los pingüinos toman sus propias decisiones", asegura Brown. Otra pareja de pingüinos macho que adoptaron una cría en el zoo de Central Park, Nueva York, quedó inmortalizada en 2005 en el libro ilustrado para niños And Tango makes three. Según la Asociación Americana de Bibliotecas, desde hace tres años ha habido más peticiones de que se retire And Tango makes three que cualquier otro libro.

Lo que hacen los animales -lo que se considera "natural"- parece tener una extraña fuerza moral: está ahí, es irrefutable, como factor que ayuda a legitimar o denunciar nuestra propia conducta. Durante la era victoriana, las observaciones del comportamiento homosexual en cisnes e insectos se utilizaron para alegar que la homosexualidad en los seres humanos no era moral, puesto que, en los primeros tiempos de la era industrial y el darwinismo, la gente quería dar una imagen más civilizada que la de los "animales inferiores". El mismo razonamiento emplearon los nazis. En el otro extremo, una drag queen australiana conocida como Doctora Gertrude Glossip ha empleado el libro de Bagemihl para crear una guía de visitas al zoo de Adelaida, destinada a gays y lesbianas.

James Esseks, director del Proyecto de Gays, Lesbianas, Bisexuales y Transexuales en la Unión de Libertades Americanas, me contó que nunca ha utilizado datos del comportamiento animal en sus argumentos legales sobre los derechos de los seres humanos. No obstante, aclara, las encuestas muestran que los estadounidenses tienen más probabilidades de discriminar a gays y lesbianas si creen que la homosexualidad es "una opción".

Esseks se ha encontrado con lo que le había parecido desde el principio el problema fundamental: quienes desean discriminar a gays y lesbianas quizá han acorralado a los demás en un debate sobre lo que es "natural" sólo a base de afirmar durante mucho tiempo que la homosexualidad no lo es. Pero dar la menor importancia a si algo es natural o antinatural es una forma de despistar; es imposible saber lo que significan esas palabras, incluso en un contexto puramente científico; Zuk hace notar que los animales no conducen coches ni ven películas y nadie dice que esas actividades sean "antinaturales".