lunes, 13 de diciembre de 2010

La Circuncisión no disminuiría transmisión del VIH en relaciones homosexuales

AIDS- 13 de diciembre de 2010

En un estudio realizado en 1.800 hombres que tiene sexo con hombres de los Estados Unidos y Perú, durante 18 meses, un equipo de investigadores médicos halló que el riesgo de contraer VIH no difería significativamente entre los varones circuncidados y no circuncidados.

Durante el estudio, el 5 por ciento de los 1.365 hombres sin circuncidar se volvieron VIH positivos, como el 4 por ciento de los 457 hombres circuncidados, publica en su edición en internet la revista AIDS.

Todos los participantes dijeron haber tenido relaciones sexuales con otros hombres y fueron considerados en riesgo de contraer VIH porque estaban infectados con herpes simplex tipo 2.

La circuncisión masculina es mucho más común en Estados Unidos que en la mayoría de otros países y el 82 por ciento de los hombres estadounidenses del estudio estaban circuncidados, comparado con el 6 por ciento de los 1.360 hombres peruanos.

El equipo halló algunos indicios de que la circuncisión podría ser protectora en los hombres que habían tenido sexo con penetración con otros hombres.

Entre esos hombres, los que habían tenido sexo con penetración con sus últimas tres parejas masculinas por lo menos el 60 por ciento de las veces, la circuncisión estuvo asociada con un 69 por ciento menos riesgo de contraer el VIH.

Los resultados "no reflejan un efecto protector de la circuncisión masculina" en la transmisión del VIH entre hombres, afirma el equipo del doctor Jorge Sánchez, de Impacta Perú, en Lima.

Los autores sostienen que los estudios deberían centrarse en indagar en cohortes más grandes y variadas si la circuncisión modifica el riesgo de contraer el VIH con las relaciones homosexuales con penetración.

En general, escriben los autores, los mensajes de salud pública para los gay y los hombres bisexuales deberían "reforzar la importancia del uso del preservativo para la prevención del VIH".

Los resultados responderían si la circuncisión sería un arma contra la transmisión del VIH en hombres que tienen sexo con otros hombres.

En el 2005 y el 2006, tres ensayos clínicos de Uganda, Sudáfrica y Kenia demostraron que la circuncisión reduce hasta el 60 por ciento el riesgo masculino de infectarse con VIH a través de las relaciones heterosexuales.

La Organización Mundial de la Salud recomienda el uso de la circuncisión médica supervisada como una herramienta para reducir el riesgo masculino de adquirir el VIH en países donde la transmisión heterosexual es común.

La circuncisión reduce la transmisión heterosexual del VIH y otras enfermedades de transmisión sexual por varios mecanismos. Uno es la disminución de la cantidad de mucosa expuesta durante las relaciones sexuales. Otro es que la piel delgada en la cicatriz de la circuncisión inhibe el ingreso de los virus.

Un motivo por el que la circuncisión no influiría demasiado en la transmisión homosexual del VIH es que no modificaría el riesgo que genera el sexo anal con penetración.

En los países ricos, sostienen algunos expertos, muchas personas VIH positivas utilizan antivirales poderosos que reducen el riesgo de transmisión, lo que disminuiría el efecto de la circuncisión.

La Academia Estadounidense de Pediatría no recomienda el uso rutinario de la circuncisión en recién nacidos.

Los Centros para el Control y la Prevención de las Enfermedades de Estados Unidos, en tanto, está elaborando recomendaciones para el uso de la circuncisión en adultos y niños para reducir el riesgo de contraer VIH.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Día Mundial del Sida: Progresos en el ámbito de la prevención

por IAVI, organización internacional sin ánimo de lucro que trabaja para acelerar la investigación de una vacuna para prevenir la infección por VIH y SIDA.
Editado por DiariodeLimaGay

El Día Mundial del Sida de este año llega en un momento en que se están registrando notables progresos en la prevención biomédica del VIH.

A finales del pasado mes de noviembre, un equipo de investigadores anunció que se había demostrado, en un ensayo clínico realizado en varios países, entre ellos el Perú, que el uso del antirretroviral TRUVADA tomado diariamente como preventivo había reducido en un 44% la tasa de infección por VIH en hombres en situación de riesgo.

Con anterioridad, se habían registrado importantes novedades también:
- Se comprobó que un gel microbicida vaginal fue capaz de reducir en un 39% el número de infecciones por VIH entre las mujeres participantes en un ensayo en Sudáfrica.
- Una candidata a vacuna contra el sida mostró una eficacia modesta de 31%).
- Se descubrieron nuevos y potentes anticuerpos frente a numerosas variantes del VIH, lo que ofrece importantes pistas a los investigadores sobre el modo de diseñar vacunas contra el sida capaces de inducir dichos anticuerpos.

Los nuevos datos epidemiológicos hechos públicos por ONUSIDA ponen de manifiesto que las tasas de nuevas infecciones por VIH y las de muertes relacionadas con sida están descendiendo lentamente. Sin embargo, cada día, se infectan por VIH unas 7.100 personas, de las que 1.000 son niños. Y, por cada paciente que inicia tratamiento antirretroviral, se dan dos nuevas infecciones por el virus.

Desde que en 1983 se produjera el descubrimiento del VIH, ha tenido lugar un gran avance científico en la supresión del virus: una revolución en el tratamiento del VIH. Gracias, en gran medida, a que los activistas del sida exigieron la agilización de los procesos de investigación y aprobación de productos, actualmente hay más fármacos disponibles para tratar el VIH que para el resto de los virus juntos. La generosidad de los donantes, unida a innovadores mecanismos de fijación de precios, ha hecho que los fármacos antirretrovirales estén disponibles para hasta la tercera parte de los pacientes que los necesitan en los países en vías de desarrollo. Sin embargo, donantes y los gobiernos han de luchar cada vez más duro para conseguir los recursos que permitan mantener y aumentar el acceso a estos fármacos para las personas que viven con VIH.

A estas alturas, parece que ha llegado el momento de que se produzca una segunda revolución en el ámbito del sida, una revolución en la prevención de la infección por VIH, cuyo objetivo sería poner fin, de manera definitiva, a la devastación que ocasiona esta pandemia.

Como indican los recientes avances científicos, se trata de un objetivo alcanzable. Las tasas de transmisión del VIH pueden reducirse utilizando todos los métodos, científicamente probados de de prevención basados de los que disponemos en la actualidad como los preservativos, la circuncisión y el uso de jeringas estériles.

Además, el acceso a la terapia antirretroviral por parte de todas las personas con VIH que la necesitan no sólo sirve para salvar sus vidas, sino también para reducir la probabilidad de que transmitan el virus a terceras personas.

Según algunas previsiones, añadir los microbicidas y la profilaxis con antirretrovirales a la variedad de estrategias preventivas del VIH ya disponibles, podría reducir a la mitad la tasa mundial de infecciones por el virus.

Si, además, se lograra una vacuna ampliamente eficaz, se podría acabar con la pandemia de sida para siempre.

Aunque las perspectivas científicas para estas nuevas herramientas resultan prometedoras, los progresos futuros se ven amenazados por la escasez de fondos.

La financiación de la investigación en nuevos métodos preventivos del VIH está congelada, a pesar de que los esfuerzos para hacer avanzar estos nuevos hallazgos a través del proceso de desarrollo de producto exigirán una mayor cantidad de dinero.

No basta con que los gobiernos mantengan sus compromisos en el tratamiento y atención del VIH y los actuales esfuerzos preventivos, además se deberían realizar importantes inversiones en nuevos métodos de prevención.

Los activistas del sida también pueden desempeñar un papel activo en esto, exigiendo el desarrollo de nuevas herramientas preventivas del VIH con el mismo ahínco con el que pidieron el acceso universal al tratamiento anti-VIH.

La pugna por poner fin a la epidemia de sida no puede ganarse con medias tintas.

lunes, 29 de noviembre de 2010

Profilaxis Pre Exposición : Beneficios y Problemas de una nueva arma para prevenir la infección con VIH

gTt Grupode Trabajo sobre Tratamientos del VIH /DiariodeLimaGay

Según los resultados de un estudio publicado en la edición del 23 de noviembre de New England Journal of Medicine, el uso de una combinación de dos fármacos antirretrovirales, tenofovir y emtricitabina (Truvada®; también por separado como Viread® y Emtriva®, respectivamente), administrada a un grupo de hombres que practican sexo con hombres (HSH) sin VIH, pero en situación de alto riesgo, fue capaz de reducir en un 44% la probabilidad de adquirir el virus.

No obstante, esta intervención profiláctica con antirretrovirales también tiene ciertos inconvenientes:

  • debe valorarse muy bien quién puede beneficiarse de ella, ya que administrarla a la población general (por ejemplo, como ocurre con los preservativos) resultaría muy costoso ; es decir, se trata de una herramienta de la que no se podrán beneficiar la mayoría de las personas, sobre todo en los entornos más pobres, donde la epidemia es endémica.
  • no hay que olvidarse del riesgo de que la PPrE pueda administrarse a personas que, siendo portadoras del VIH, no hayan sido diagnosticadas, o que siendo seronegativas, puedan infectarse en el transcurso del tratamiento. Esta situación podría conllevar a que el virus desarrollase mutaciones de resistencia a los fármacos incluidos en la PPrE, pudiendo comprometer las futuras opciones de tratamiento del paciente.
  • hay que encontrar respuesta a algunos aspectos controvertidos relacionados a la PPrE: cuál sería la mejor pauta de dosificación, cómo abordar la potencial desinhibición del comportamiento sexual, cómo conseguir un nivel elevado de adhesión al tratamiento, o cómo manejar los posibles efectos secundarios.

La búsqueda de nuevas estrategias preventivas de la transmisión del VIH es un camino dificultoso a la vez que necesario –se calcula que, cada año, tienen lugar 2,7 millones de nuevas infecciones en el mundo-. Los datos epidemiológicos evidencian cómo las tasas de nuevos diagnósticos de VIH continúan aumentando entre los grupos más vulnerables, entre ellos los HSH.

Junto con la investigación de nuevas herramientas preventivas -como las vacunas o los microbicidas-, que podrían marcar un punto de inflexión en el curso de la epidemia, los investigadores están tratando de descubrir otras intervenciones que permitan disminuir el riesgo de transmisión del VIH. Una de estas estrategias en fase de investigación es el empleo regular de fármacos antirretrovirales administrados a personas seronegativas para evitar la transmisión ante una potencial exposición al virus, lo que se conoce con el nombre de profilaxis pre-exposición (PPrE).

Con el objetivo de evaluar la capacidad preventiva de la combinación de tenofovir y emtricitabina como PPrE, un equipo internacional de investigadores llevó a cabo el estudio iPrEx. El ensayo contó con la participación de 2.470 HSH y 29 mujeres transgénero en 11 centros de Brasil, Ecuador, Perú, Sudáfrica, Tailandia y EE UU, y se realizó entre julio de 2007 y diciembre de 2009. Ninguno de los participantes tenía VIH (exceptuando diez casos de falsos negativos en la prueba diagnóstica de cribado) al inicio del estudio, todos eran sexualmente activos y fueron considerados como en situación de alto riesgo de contraer la infección por VIH -con un promedio de 18 parejas sexuales en los últimos tres meses y relaciones sexuales anales receptivas en el 60% de los casos-.

Los participantes fueron distribuidos de forma aleatoria para recibir tenofovir/emtricitabina (300/200mg) o bien placebo, en ambos casos una vez al día. El seguimiento duró una mediana de 1,2 años, alcanzando un máximo de 2,8 años.

Además de la medicación, las personas incluidas en el estudio tuvieron acceso a servicios de counselling para la reducción de riesgos, pruebas diagnósticas de la infección por VIH mensualmente, preservativos gratuitos, y tratamiento y diagnóstico de otras infecciones de transmisión sexual (ITS). En las visitas, se efectuaron recuentos de los comprimidos para valorar el nivel de adhesión y, además, se llevaron a cabo sesiones de counselling con objeto de incrementarlo.

Se registró un total de 100 nuevas infecciones a lo largo de los 3.324 persona-años de seguimiento -y diez infecciones adicionales fueron consideradas como producidas al inicio del estudio-.

Treinta y seis de las nuevas infecciones se dieron en los 1.251 integrantes del grupo con tenofovir/emtricitabina, mientras que las 64 restantes se produjeron entre los 1.248 participantes del grupo con placebo. Esta diferencia representó una reducción relativa del riesgo de infección por VIH de un 43,8% (p= 0,005).

La reducción absoluta del riesgo de infección entre las personas que recibieron tenofovir y emtricitabina fue, aproximadamente, de 2 por cada 100 persona-años, lo que significa que si 100 HSH en alto riesgo de infección por VIH tomasen la combinación antirretroviral durante un año, se calcula que se evitarían dos nuevas infecciones.

Los beneficios fueron mayores en aquellas personas con mayor adhesión. En pacientes con una adhesión ³50% (que tomaban, al menos, la mitad de los comprimidos prescritos), la reducción del riesgo fue del 50,2% (p= 0,006), mientras que en participantes con una adhesión ³90%, la disminución del riesgo de transmisión llegó hasta el 72,8% (p= 0,001).

En el grupo que recibió tenofovir/emtricitabina, las personas con niveles de fármacos detectables presentaron un riesgo 13 veces inferior al de aquellas con niveles indetectables de adquirir la infección. De hecho, sólo tres de los 36 pacientes infectados en dicho grupo tenían niveles detectables de fármacos en plasma, todos ellos por debajo del promedio de concentración celular.

No se observaron diferencias significativas en el grado de protección debidas al origen étnico, región geográfica, edad, estar o no circuncidado, nivel educativo o uso de alcohol.

Durante el estudio, los participantes redujeron las conductas de riesgo, utilizando condones con más frecuencia y teniendo un menor número de parejas sexuales. No se detectaron nuevas mutaciones de resistencia a antirretrovirales en aquellos pacientes que adquirieron la infección durante el ensayo. Sin embargo, en tres personas ya infectadas al empezar el estudio -pero diagnosticadas posteriormente- se detectaron virus resistentes a emtricitabina.

Entre los pacientes que tomaron la combinación de tenofovir y emtricitabina y que resultaron infectados por VIH a lo largo del estudio, no se apreció que la toma de antirretrovirales redujera la gravedad de la infección. De hecho, el nivel de carga viral en este grupo de participantes no difirió del hallado entre los HSH que recibieron placebo. Asimismo, los investigadores observaron que el uso de la combinación antirretroviral entre los participantes que se infectaron no retrasó la detección de material genético del VIH, ni la producción ni detección de anticuerpos del virus en sangre, y tampoco proporcionó ningún otro beneficio.

En general, la combinación tenofovir/emtricitabina fue bien tolerada. Las personas que tomaban los fármacos mostraron una probabilidad de experimentar náuseas moderadas durante las primeras 4 semanas de tratamiento superior a la advertida en aquellos que recibían placebo (22 y 10 acontecimientos, de forma respectiva), aunque su incidencia disminuyó con el tiempo. Ambos grupos presentaron unas tasas similares de efectos adversos graves.

El 2% de los participantes del grupo con tenofovir/emtricitabina y el 1% de aquellos con placebo experimentaron elevaciones de creatinina sérica, un marcador de función renal alterada. La mayor parte de estos casos fueron leves, pero en 7 personas del grupo con tenofovir/emtricitabina y en 3 del grupo con placebo se interrumpió el tratamiento por esta razón.

Los resultados del presente estudio ponen de manifiesto que la estrategia terapéutica evaluada (tenofovir/emtricitabina como PPrE) ha arrojado unos resultados prometedores con una buena tolerabilidad. Es una noticia positiva que el ensayo haya podido demostrar que la PPrE consiguió reducir en un 44% el número de infecciones, puesto que constituye una demostración de que la ‘prueba de concepto’ funciona y justifica la realización de futuros estudios para probar la eficacia y seguridad de esta intervención preventiva. Un obstáculo ya previsto que se ha confirmado en este estudio es que se requiere un alto nivel de adhesión al tratamiento (es decir, tomar la medicación tal y como ha sido pautada), por lo que, si este tipo de profilaxis se lleva algún día a la práctica, se deberá prestar especial atención a las dificultades que pueda presentar la persona a la hora de seguir la PPrE de forma correcta y lograr así que su eficacia sea máxima.

La profilaxis pre-exposición es una estrategia preventiva que, de aprobarse en un futuro, se sumaría a los métodos ya existentes (como por ejemplo los preservativos -masculinos y femeninos–, o la circuncisión en la transmisión sexual, o el intercambio de jeringuillas en la transmisión parenteral) o a otros que están en distintas fases de investigación (como las vacunas o los microbicidas) y, en consecuencia, resulta de gran interés, ya que cuantas más herramientas preventivas existan, más posibilidades habrá de que éstas se ajusten y respondan a las necesidades de una persona o población en concreto.

No obstante, esta intervención profiláctica con antirretrovirales también tiene ciertos inconvenientes. En primer lugar, por su naturaleza, debe valorarse muy bien quién puede beneficiarse de ella, ya que administrarla a la población general (por ejemplo, como ocurre con los preservativos) resultaría muy costoso. Éste es un aspecto que suscita ciertas críticas entre los expertos y los grupos de activistas del VIH, puesto que consideran que se trata de una herramienta de la que no se podrán beneficiar la mayoría de las personas, sobre todo en los entornos más pobres, donde la epidemia es endémica. Sólo hay que recordar que todavía no se ha alcanzado el acceso universal al tratamiento antirretroviral para personas que ya viven con VIH, por lo que es poco realista esperar que se pueda generalizar esta intervención en muchos países, al menos a corto plazo. En este sentido, desempeñarán un papel fundamental los laboratorios farmacéuticos y sus políticas sobre precios si realmente están dispuestos a que la PPrE esté al alcance de todo el mundo, pero en especial de las personas que más la necesitarían, y a que ésta no quede relegada a una estrategia preventiva exclusiva para los países más ricos.

Por otro lado, tampoco hay que olvidarse del riesgo de que la PPrE pueda administrarse a personas que, siendo portadoras del VIH, no hayan sido diagnosticadas, o que siendo seronegativas, puedan infectarse en el transcurso del tratamiento. En estos supuestos, la persona estaría recibiendo una terapia que no sería apropiada para combatir su infección, lo que podría conllevar a que el virus desarrollase mutaciones de resistencia a los fármacos incluidos en la PPrE, pudiendo comprometer las futuras opciones de tratamiento del paciente.

Con todo, la noticia es positiva, pues permitirá ampliar el abanico de la prevención del VIH, y su uso, en determinados contextos, debería complementar (y no sustituir) el empleo de estrategias preventivas de eficacia probada, como son, por ejemplo, los preservativos. Sería deseable que los resultados de estudios como el que ahora se presenta, o como otros que están en marcha, arrojen algo más de luz sobre los aspectos más controvertidos que han acompañado al desarrollo de la PPrE, como por ejemplo: cuál sería la mejor pauta de dosificación, cómo abordar la potencial desinhibición del comportamiento sexual, cómo conseguir un nivel elevado de adhesión al tratamiento, o cómo manejar los posibles efectos secundarios.

Fuente: HIVandHepatitis / CATIE News / Elaboración propia.
Referencia: Grant RM, Lama JR, Anderson PL, et al. Preexposure Chemoprophylaxis for HIV Prevention in Men Who Have Sex with Men. N Engl J Med. 2010 November 23.

jueves, 25 de noviembre de 2010

40 años del suicidio de Yukio Mishima

Notimex

Considerado el novelista más importante del siglo XX en su país, Yukio Mishima, se suicidó hace 40 años, el 25 de noviembre de 1970, tras haber dejado un importante legado. El aniversario de su muerte ha sido recordado por sus miles de admiradores en todo el mundo, aunque ha pasado practicamente desapercibido en Japón.

Nominado tres veces al Nobel de Literatura, Mishima manifestaba en sus obras su profundo pesar por la esterilidad espiritual de la sociedad japonesa de la segunda mitad del siglo XX.

Según la crítica, aunque siempre cultivó una estética moderna, ésta no hacía otra cosa que sugerir el mito antiguo.

Mishima, cuyo nombre real era Kimitake Hiraoka, nació en Tokio, Japón, el 14 de enero de 1925. Desde pequeño estuvo obsesionado por el espíritu del samurai, tradición a la que su familia pertenecía, y, más tarde, por la muerte.

En 1947 se graduó en Derecho por la Universidad Imperial de Tokio y durante un tiempo trabajó en la administración pública, pero pronto la abandonó para dedicarse de lleno a las letras.

Durante la Segunda Guerra Mundial intentó enlistarse en el ejército, pero fue rechazado. En 1944 publicó su primer libro, un volumen de cuentos. Su primera novela, Confesiones de una máscara, publicada en 1949, es una pieza autobiográfica centrada en el despertar de su homosexualidad.

La obra de Mishima analiza los problemas de la generación de posguerra, además de que narra las variaciones que puede tomar el instinto de autodestrucción, entre ellas el horror por la vejez, la fascinación por la muerte y el deseo de alcanzarla con el ser amado.

Información disponible indica que tenía una forma de ser casi desagradable y que desde su adolescencia estuvo obsesionado por violentas fantasías que narró con detalle en sus obras.

Algunas de ellas tienen un profundo tono autobiográfico y reflejan su pasión por el masoquismo y la preocupación por el físico.

Fue un experto en las artes marciales y en 1968 fundó un club privado, en el que reclutó a más de 100 jóvenes dedicados a la recuperación del “Bushido”, el antiguo código de honor samurái.

Mishima defendió siempre el retorno a las ancestrales virtudes de sus antepasados, además de que la fascinación por la sangre, la muerte y el ritual es una constante en toda su obra.

En 1952 hizo un largo viaje por América y Europa, y seis años después se casó. En 1959 se estrenó Kinjuki (Colores prohibidos), primera pieza butoh, que exploraba el tema de la homosexualidad y terminaba con la muerte por asfixia de un pollo vivo entre las piernas del actor Yoshito Ohno, y Hijikata persiguiéndole en la oscuridad.

Se trataba de un trabajo no nacido de una investigación corporal ni de una técnica, sino del dolor y de la tristeza más profunda. No física, sino emocional. La obra indignó a la audiencia y provocó la expulsión de Hijikata del festival en que la obra se estrenó. No obstante, la producción literaria de Mishima llegó a ser tan conocida en el extranjero que en 1968 estuvo a punto de obtener el Premio Nobel.

En la cumbre de su carrera, intentó llamar la atención de la opinión pública japonesa con sus ideas heroicas y patrióticas pero no tuvo éxito. Así, el 25 de noviembre de 1970 decidió acabar con su vida sometiéndose al ritual samurai “seppuku”, con un corte profundo en el estómago.

Ese mismo día, el autor entregó su última novela: El mar de la fertilidad.

Entre sus obras destacan Caballos desbocados, La corrupción de un ángel, Nieve de primavera, Lecciones espirituales para jóvenes samuráis, Confesiones de una máscara, El rumor del oleaje y El marino que perdió la gracia del mar. Además de Sed de amor, Seis piezas no, El pabellón de oro, Después del banquete, Madame de Sade, El templo del alba, Mi amigo Hitler, Música, La perla y otros cuentos y El mar de la fertilidad.

viernes, 22 de octubre de 2010

‘Salir del closet’ no debe ser un evento traumático según expertos

por Esmeralda Fabián/Especial para La Opinión (Los Ángeles) |2010-10-22

Aceptar es clave

Los recientes episodios que llevaron a varios jóvenes homosexuales en varios estados del país a suicidarse, debido no solo al rechazo sino al acoso que experimentaron en sus respectivos centros
de estudio, dejan al descubierto que la falta de respeto hacia la comunidad gay puede empujar a tales extremos.

Uno de esos casos es el del joven universitario Tyler Clement, quien se suicidó saltando de un puente en Nueva Jersey el mes pasado luego de que su compañero de cuarto lo grabara teniendo relaciones íntimas con otro joven y lo publicara en internet.

De la misma manera lo hicieron otros dos niños, uno de 13 años que se suicidó en el condado de Kern, y otro que cursaba el octavo grado en Texas.

"Cuando jóvenes homosexuales, bisexuales o transgénero enfrentan la difícil decisión de ‘salir del closet’ es un momento sumamente difícil para ellos, lo que les provoca una gran depresión y el miedo a ser rechazados por sus seres queridos. (Eso) es lo que los lleva a considerar el suicidio", explicó Ricardo Martínez, psicólogo con practica en Pasadena, quien aconseja a las familias con un miembro homosexual que quiere "salir del closet" que sigan varios consejos.

"Escuchar y ser lo más abiertos posible; preguntar lo básico, y las preguntas detalladas dejarlas para después, y sobre todo ser respetuosos y nunca hacer comentarios negativos que puedan lastimar a la persona".

Educarse en este tema es también es una parte fundamental no solo para los padres sino para la familia, compañeros de trabajo o de escuela y para la comunidad en general. Existen muchos libros y organizaciones que brindan esta información.

Idalia Ramírez, originaria de El Salvador, cuenta su experiencia con su hija Kimberly, quien se declaró lesbiana hace mas de 8 años.

"Cuando mi hija me lo confesó fue muy duro, había una lucha en mi corazón, pensaba en lo que diría la familia, pero luego me di cuentaque el mundo ya es muy cruel para ellos como para que uno como padre también los rechace", dijo Ramírez, quien visitó a un sacerdote católico, el cual, contrario a lo que ella pensaba, le aconsejó apoyar y dar amor a su hija. "Mi hija eligió una vida diferente, tiene una novia y lleva una relación como cualquier otra pareja, pero en ella nada cambió; se graduó de la universidad con honores, y sigue siendo una hija y hermana excelente, y por lo tanto ella tiene todo mi amor", afirmo Ramírez.

Alfredo Lee Escudero, un exitoso ejecutivo relacionista publico y activista miembro del consejo directivo de la Alianza Latina para la Igualdad (LEA), habla de su incansable trabajo por los derechos de los homosexuales en este país.

"Para mí es muy importante luchar por mis derechos y ser completamente aceptado dentro de la sociedad siendo un hombre homosexual. En algún momento de mi vida me sentí excluido y solo, pero ahora sé que no estoy solo y que no está bien sentirse así. Hoy en día lucho para asegurarme de que los jóvenes adolescentes no tengan que pasar por los mismos sufrimientos que yo pasé, que tengan una mejor vida".

El líder comunitario y defensor de los gays, Richard Zaldívar, fundador y director ejecutivo de The Wall Las Memorias Project —organización que brinda ayuda a latinos infectados con el VIH—, comenta cómo la homofobia afecta a la comunidad.

"Es una época de crisis en cuanto a las manifestaciones de intimidación hacia miembros homosexuales. Esto es resultado de las instituciones y los políticos que usan el rechazo a los homosexuales para sus fines políticos", dijo Zaldívar, quien destacó que es necesario parar la homofobia.

"Nuestra comunidad latina se caracteriza por la unión familiar, así que no puedes rechazar sino brindar a otra persona la aceptación que tendrías de cualquier miembro de tu propia familia, sin importar si tienen una preferencia sexual distinta. No debemos segregar, sino unir".

Foto: Reynaldo Reyes salió del closet con su madre Argenita Reyes, quien se oponía al matrimonio entre personas del mismo sexo hasta que su hijo le dijo que era gay.

miércoles, 20 de octubre de 2010

Los gays de EEUU, desilusionados con Obama y combativos ante nueva intolerancia

Por Luis Torres de la Llosa

Los homosexuales irrumpieron en la recta final de la campaña para las elecciones legislativas en Estados Unidos algo desilusionados con el presidente demócrata Barack Obama y preocupados ante una posible ola de intolerancia.

"Si pensamos que los avances han sido lentos hasta ahora, imagínese lo que sería si menos gente favorable a los derechos de los gays ylesbianas resulta electa" el 2 de noviembre, dijo a AFP la activista Inga Sarda-Sorensen.

Directora de comunicaciones de la National Gay and Lesbian Task Force, uno de los grupos militantes a nivel nacional, Sarda-Sorensen admite que hay cierta decepción de los homosexuales con Obama de cara a las legislativas.

"Mucha gente lo votó con la esperanza de que sería el abogado combativo que prometió ser en la campaña electoral presidencial contra el 'Don't ask, Don't Tell' (DADT, la prohibición de que los homosexuales militares declaren su orientación sexual) o los adversarios del matrimonio homosexual", explica.

En su haber, Obama puede hacer valer ante los gays que durante su Gobierno se incluyó a los matrimonios del mismo sexo en el censo de 2010, o que se adoptaron medidas nacionales en favor de los homosexuales de la tercera edad.

Sin embargo, dos años después de la llegada a la Casa Blanca del presidente progresista, el DADT se tambalea pero sigue en pie y redoblan las campañas conservadoras "en defensa del matrimonio". Léase: exclusivamente heterosexual.

El tema irrumpió de lleno en la arena electoral cuando un juez federal de California anunció el martes el fin del 'DADT' mediante un fallo. Esta política, en vigor desde 1993, establece que si un gay revela su orientación, será dado de baja del ejército, como ya ocurrió a 13.000uniformados.

En un gesto de apaciguamiento, el Pentágono anunció que había instruido a sus reclutadores comenzar a aceptar candidatos abiertamente homosexuales tras el fallo judicial, aunque advirtió que la decisión no era definitiva.

Un 67% de los norteamericanos considera que los homosexuales tienen derecho a enrolarse abiertamente en las Fuerzas Armadas, pero el respaldo al matrimonio homosexual es menor, lo cual parece incitar a la prudencia a la Casa Blanca.

Al igual que en la controversia sobre Guantánamo, Obama avanza con pies de plomo hacia sus promesas de 2008, evitando impugnar el 'DADT' en el terreno judicial y declarándose favorable a una unión civil gay pero no al matrimonio.

Según Sarda-Sorensen, "aunque ésta sea la primera elección en varios años donde la oposición al matrimonio homosexual está completamente ausente de las urnas, el tema de los derechos homosexuales se hizo presente".

En California, la candidata republicana a gobernadora Meg Whitman se opone al matrimonio gay, mientras que su advesario demócrata Jerry Brown es favorable.

Algo parecido sucede en Minnesota entre el liberal Mark Dayton y el conservador Tom Emmer. El mismo clivaje se da en Nueva York en el duelo entre Carl Paladino (republicano) y Andrew Cuomo (demócrata). Y también en New Hampshire, entre John Stephen y John Lynch, candidato demócrata saliente que promulgó una ley sobre el matrimonio gay.

En plena recta final de campaña, el suicidio de un estudiante homosexual acosado por sus compañeros de la Universidad Rutgers en Nueva Jersey y el caso del secuestro y tortura de tres homosexuales por una banda delictiva del barrio del Bronx en Nueva York pusieron en primer plano la discriminación anti-gay.

Sin embargo, asegura Sarda-Sorensen, "no hay que asumir que la opinión minoritaria de gente que quiere perpetuar el odio, se opone a la justicia o denigra a los homosexuales, representa a una mayoría de norteamericanos".

La tercera fuerza política de Estados Unidos, el Partido Libertario, quiere incluso aprovechar la decepción gay con los demócratas para ganar sus votos.

Su presidente, Mark Hinkle, dijo que los homosexuales "deberían dejar de regalar sus votos a los demócratas que abusan de ellos" como "esposas engañadas que siguen regresando a las casas de sus agresores"

lunes, 6 de septiembre de 2010

Memorias de una transexual árabe: la lucha de un colectivo que vive uno de sus momentos más duros por el auge del extremismo religioso.

por Monica G. Prieto (Beirut) para PERIODISMO HUMANO


Randa se ha pasado toda la vida castigándose a sí misma. Culpándose por no ser lo que los demás esperaban de ella, por no aparentar ser el viril Fouad que alumbró su madre, por provocar a los hombres con su apariencia andrógina, por haber aceptado un matrimonio de conveniencia para contentar a sus familiares, por traicionarse a sí misma consumando aquella unión como un hombre…

Durante sus treinta años de vida ha sido ultrajada y humillada en infinidad de ocasiones por ser una mujer con cuerpo de hombre, incluidas dos violaciones que la convencieron de que el hombre es un depredador por antonomasia. Pero sólo dos argumentos le arrancan las lágrimas: su hijo de cuatro años, hoy con su madre en su Argelia natal, y el recuerdo de los recientes siete meses en los que llegó a pasar hambre. “Decidí que era el culmen de los castigos que merecía por haber abandonado a mi hijo. Vivía de mis ahorros, y sólo me daban para pagar la habitación donde vivo y la terapia hormonal”, explica con su dulce voz, continente de emociones inabarcables. “Me sentía satisfecha si podía comer un meneishe [torta de pan con aceite y tomillo, el desayuno local libanés] al día. Si no, devoraba disimulando las sobras de mis amigos o preparaba pasta con sal, y cuando no tenía nada más bebía agua con azúcar”. Así hasta que sus amigos se dieron cuenta de que algo iba mal, de que Randa, la valiente argelina pionera del activismo transexual del mundo árabe recién exiliada en el Líbano tras recibir amenazas de muerte, estaba pasando por una situación desesperada.

Hoy, Randa está visiblemente recuperada. Por fin ha encontrado un trabajo en el país del Cedro, donde llegó en 2009 huyendo de la intolerancia del régimen argelino y de las amenazas del régimen y de los extremistas islámicos. No puede ejercer su profesión, la enfermería, porque nadie da trabajo a alguien con su aspecto. “Presenté mi curriculum en el hospital Hotel Dieu [uno de los más prestigiosos de Beirut]. Me llamaron para entrevistarme, y cuando la responsable me vio me dijo que con mis calificaciones podría estar en su puesto, pero que la política del hospital no admitía a transexuales”, explica esta mujer de rasgos masculinos, gestos delicados, risa fácil y una tristeza infinita en sus ojos.

Fue el colofón de los primeros y terribles meses de exilio en el Líbano, en los que sólo le ofrecían trabajo como danzarina del vientre o showgirl en clubes nocturnos. A Randa, toda una vida destinada a luchar por la dignidad de la comunidad LGBT -que engloba a Lesbianas, Gays, Bisexuales y Transexuales- en Oriente Próximo, hubo quien le sugirió dedicarse a la prostitución, el único oficio que encuentran buena parte de los trans. Otra bofetada para su orgullo. Siete meses de paro y hambre acabaron cuando las circunstancias cambiaron, gracias a un trabajo digno y a un libro que le sirvió para exorcizar sus demonios personales y denunciar la situación de todo el colectivo de la región.

Presentación del libro.

El libro, revolucionario en Oriente Próximo, es el crudo relato de las experiencias de nuestra protagonista, símbolo del sufrimiento de la comunidad LGBT árabe y de la doble moral de una sociedad que hace siglos era mucho más abierta sexualmente que ahora. “Tenía necesidad de escribir desde que estaba en Argelia, pero cuando llegué al Líbano estaba demasiado turbada para hacerlo. Hasta que el marido de una amiga, periodista de profesión, me propuso contar mis vivencias”. El resultado, Memorias de Randa la Trans, escrito a medias con Hazem Saghyieh y publicado en árabe por la editorial Dar al Saqi, ha sido bien acogido por las féminas libanesas y muy criticado por los hombres. “Insulta su machismo, que no su masculinidad. Son cosas diferentes”.

Las 144 páginas de sus memorias comienzan con una infancia marcada por la incomprensión familiar. “Cuando tenía cinco años, le dije a mi madre que yo era una niña. Y ahí empezó la etapa de negación. Me dijo que no, que era un niño, que no debía jugar con muñecas ni andar solo con niñas. En el colegio, descubrí físicamente que era un niño y eso me martirizó. Pasé de la afirmación a la interrogación, al ¿por qué yo no soy una niña? Ahí empezaron los castigos, y así pasé de ser una cría juguetona y simpática a un niño tímido e introvertido”.

El colegio empeoró las cosas. Randa era objeto predilecto de la crueldad de sus compañeros, y solía padecer insultos y golpes. Algún pedófilo comenzó a rondar la escuela, y sus padres redoblaron la vigilancia del pequeño Fouad. “Siempre me llevaban y recogían con el coche. Pero aún así me tuvieron que cambiar cuatro o cinco veces de colegio”. Cuando llegó a la adolescencia, decidió que tenía que aceptarse tal cual era o bien transformarse en lo que realmente era. “Yo pensaba que era un homosexual pasivo hasta que vi un reportaje en la televisión francesa que me abrió los ojos. Descubrí que era una trans y las opciones que tenía”. Aquel reportaje le llevó a estudiar enfermería, una forma de facilitar su acceso a las terapias hormonales en pleno mundo musulmán.

Se graduó con excelentes notas y no tardó en encontrar trabajo, pero la transformación seguía siendo un reto. “Con 22 años me sometí a la primera terapia: fue demasiado deprisa, y en apenas cuatro meses los cambios eran muy visibles”. Demasiado para la sociedad argelina, donde hasta tres leyes diferentes castigan con cárcel la homosexualidad y el transformismo. Y demasiado para su familia. “Mi madre me cortaba el pelo, me confiscaba el maquillaje… Una vez me mandó un SMS que decía Quiero que vuelvas a ser mi hijo. Le respondí que nunca dejé de serlo, que sigo siendo el mismo. Otro SMS decía Tu padre morirá si no vuelves a ser Fouad”. No contestó porque ya no tenía palabras, solo la certeza de que no podía satisfacer los deseos de sus padres.

Incluso cuando le obligaron a participar en un matrimonio de conveniencia “para arreglar el problema”. “No fui lo suficientemente lista para buscar una lesbiana con la que casarme”, suspira hoy desde su oficina beirutí. Es una de las prácticas habituales entre los homosexuales árabes cuando la presión social les obliga a contraer matrimonio. “Mis padres me buscaron esposa y se celebró la ceremonia. Tuvimos una hija, que murió dos meses y medio después de nacer. Al poco tuvimos un hijo, que hoy tiene cuatro años y medio y en quien pienso a diario. Cuando murió la niña decidí poner fin a la mascarada: hablé con mi esposa y le dije que le dejaba todo a cambio del divorcio. Ella se negó, porque en Argelia no hay nada peor que estar divorciada”.

La muerte de su primogénita no fue el único factor que le llevó a cambiar radicalmente su vida: a esas alturas ya no sólo era una mujer encerrada en un cuerpo indeseado, también era objeto de una caza de brujas por parte de la Seguridad del país y de los fundamentalistas. En 2006, Randa fue la creadora de la primera ONG argelina -completamente ilegal- destinada a la defensa de la comunidad LGBT, pese a las draconianas leyes del país. “La Seguridad interior argelina me abrió un expediente. Enviaban gente a mi clínica para que me vigilara, para que supiera que me tenían en su punto de mira. En una ocasión llamaron a mi hermana y le dijeron que registrarían los paquetes que me llegaban de Europa, en busca de las hormonas que tomaba”. A la persecución estatal se sumaban las “advertencias” de grupos islamistas que suelen derivar en asesinatos. “Una vez me llegó una donde decía que soy una amenaza para la moral musulmana. Ya ves, yo sola”, bromea soltando una contagiosa carcajada.

Al principio, hacía caso omiso: incluso llegó a confirmar su participación en un programa árabe que tenía previsto grabarse en Marruecos sobre la situación de los LGBT. Su billete fue anulado y el programa fue cancelado cuando decidió intervenir por teléfono. Las advertencias no tardaron en traducirse en amenazas. “En abril de 2009, me dijeron que tenía un ultimátum de 10 días: o me marchaba o me matarían”.

Su destino lógico fue el Líbano, el único país al que podía llegar sin visado y donde una red de amigos podían ayudarla. Atrás dejaba a su familia, sus amigos y a su hijo pero también una vida marcada por el sufrimiento, incluidas dos violaciones que ni siquiera pudo contar a sus mejores amigos. “La primera vez tenía 20 años, la segunda 24. En ambas, los violadores me acusaron de haberles provocado”, explica antes de detallar los daños psicológicos que ambos episodios le reportaron. “Sólo hablé de ello en Beirut”.

En la capital del país del Cedro, Randa se siente “más tolerada pero no aceptada”. Viste como una mujer, se esmalta las uñas, utiliza tacones y sandalias y emplea una leve capa de maquillaje. “Al menos puedo ser yo misma”, dice mientras estira con la palma de la mano el vestido negro sobre sus piernas en la oficina de Helem, la primera organización legal del mundo árabe que defiende a la comunidad LGBT. Y probablemente sea el único país del entorno donde pueda gozar de esa relativa tolerancia, ya que el Líbano es el único país árabe donde, pese a una legislación que castiga con cárcel los “intercambios sexuales contranatura” -si bien rara vez se aplica- existen locales de ambiente gay.

Helem, acrónimo de Himaya Lubnaniya lil Mithliyin, Protección Libanesa para los Homosexuales- se formó gracias a una trampa de la legislación, que implica que si las autoridades no responden a una petición de registro de una organización civil en un plazo determinado, la asociación queda automáticamente registrada. En 2004, tras ocho años en la clandestinidad, Helem quedó legalizado por pereza estatal convirtiéndose así en una referencia para los homosexuales árabes, pero sin intención alguna de copiar el modelo occidental. “A nosotros nos parece inaceptable la segregación que existe en Occidente, donde hay barrios gays, música para gays, moda gay o gimnasios sólo para gays. No queremos imponer un modo de vida, sino defender la libertad individual”, explica George Azzi, el responsable de Helem.

En la sede de la ONG, una línea telefónica abierta 24 horas al día da asistencia a gays, lesbianas, transexuales y bisexuales de todo Oriente Próximo y especialmente libaneses que buscan información sobre sus posibilidades. “Les recomendamos que no hagan pública su condición sexual hasta no ser económicamente independientes”, continúa Azzi. “Para las familias musulmanas, y también para las cristianas del Líbano, lo más importante es el honor, y la ley y la policía protegen a las familias, así que nos encontramos con infinidad de casos de gays y lesbianas golpeados por sus familiares. La aceptación es rara". A lo largo de su existencia, Helem ha intervenido en tres intentos de asesinato contra homosexuales a manos de sus familiares, una cifra conservadora a tenor de lo que ocurre en países vecinos.

En Arabia Saudí, la homosexualidad se castiga con la pena capital, aunque no se dan muchos casos de ejecuciones. En Jordania, Palestina o Egipto las leyes no lo castigan pero la sociedad les estigmatiza empujando a la policía a actuar contra ellos a menudo con torturas y vejaciones. En Siria se les encarcela entre tres y cinco años, y en la antigua Mesopotamia -durante la dictadura un oasis para la comunidad LGBT de Oriente Próximo por su permisividad- la situación es dantesca: 700 homosexuales han sido ejecutados, o bien por policías o bien por milicianos religiosos, desde la invasión según datos de la ONG Iraqi LGBT, que ha organizado una red de refugios para que su colectivo pueda protegerse de los extremistas, alentados por fatwas de sus líderes religiosos.

“Ante cualquier tipo de crisis, la sociedad se radicaliza y se vuelve intolerante”, se lamenta Randa. “Y en la comunidad LGBT, los transexuales son los más expuestos y frágiles por su visibilidad. Es difícil que eso cambie”. Pero no todo el Islam da el mismo trato al colectivo que representa Randa. “Los chiíes no aceptan a los homosexuales, pero sí aceptan a los transexuales. Tanto, que el régimen de Irán subvenciona operaciones de cambio de sexo para acabar así con el problema, o todos hombres, o todos mujeres”, dice entre risas. “Es que los transexuales son una fantasía sexual entre los musulmanes”.

Que se lo cuenten a ella. Randa, musulmana practicante, se volcó en la religión tres veces en su vida para escapar de su particular infierno. “La primera tendría siete años. Mi madre me recitó una oración, que venía a decir que Dios recompensa nuestro buen comportamiento. Así que trataba de ser buena, y cada noche la recitaba: por las mañanas, cuando me despertaba, me metía la mano en los calzoncillos para ver si Dios me había premiado. La segunda fue durante la adolescencia, cuando me refugié en la mezquita para no pensar. Los hombres me tocaban durante el rezo. No duré mucho allí”.

La tercera vez fue cuando las cosas parecían que no podían ir a peor. Intentaba legalizar su situación en el Líbano cuando los servicios de Seguridad se percataron de que compartía nombre y apellidos con un presunto yihadista buscado por intentar atacar en el país. “No teníamos nada más en común, ni la fecha de nacimiento, ni el número de documento…” Ni, obviamente, el aspecto. Porque Randa, en su tercera terapia hormonal, con uñas esmaltadas, piernas depiladas, pechos incipientes y andares femeninos puede ser confundida con muchas cosas salvo con un potencial kamikaze. Eso no evitó que pasara 56 días en prisión hasta que un abogado solucionó el problema.

“La vida me ha obligado a enfrentarme con todos mis miedos”, musita tratando de explicarse a sí misma cómo conserva la integridad. “El miedo a prisión, a la violencia sexual, miedo a huir de mi país y abandonar a los míos, miedo a practicar sexo con una mujer… Lo peor es saber que tarde o temprano, tendré que volver a huir y a empezar de cero”. Porque en su documento de identidad, Randa sigue siendo Fouad, y eso no está sujeto a cambios en Oriente Próximo. Aunque logre el dinero suficiente para operarse, nunca será reconocida como mujer ni tendrá un trabajo digno en el mundo árabe. Tampoco será aceptada como un ciudadano más, su única pretensión. “Sólo quiero demostrar que los transexuales no somos seres exóticos sino personas con los mismos sentimientos que el resto”.

Fuente:
http://periodismohumano.com/sociedad/discriminacion/memorias-de-una-transexual-arabe.html